20171003

Zzzzzzzzz...

Aquí estás 
Dormida. Junto a mi. 
Tan cerca y a la vez tan distante. 

¿Qué estarás soñando? 
Me permites ver la vida cada que inhalas y tu vientre se expande
y lentamente comienzo a darle sentido a lo que no entiendo. 
Ahí está, tan sencillo y tan difícil. 

Dormida. 
Descansando la mente, preparándote para mañana.
Para seguir viajando, para seguir creciendo, para seguir sonriendo. 
Para seguir iluminando almas que no encuentran el camino. 

Dormida.
Para seguir confiando y siendo leal al amor, siendo fiel a tus creencias aunque te arranquen la piel, por que así debe de ser. 

Inhalas. Exhalas. 
Tan viva. Inmóvil, pero viva. 

Me da miedo tocarte, acercarme. 
Me da miedo despertarte. Te ves tan libre.
Que bonito es verte dormir tranquila, sin remordimientos. Serena. 

Despiertas. Nos miramos. 
Tus ojos me llenan de armonía,  y los vuelves a cerrar. 
Cuanta paz. Te envidio.

Gracias por compartirme tu vida un momento.
Gracias por quitar el lodo de mis ojos para ver que hay más allá. 
Gracias por enseñarme que no todos nos tienen que doler.

Burbuja. 
Fuiste una burbuja que me dio un respiro mientras me estaba ahogando. 
Una burbuja que me regaló muchos momentos felices, genuinos, honestos. 

Quisiera poder acurrucarme frente a ti
Que de alguna mágica manera tu tranquilidad llegara a mi
Y así caer en un sueño profundo, tranquilo, pacífico, como el tuyo.

Septiembre, 2017.

20171001

8 de Agosto de 2017: Fácil.

Te haré todo más fácil. 
Desapareceré para que hagas lo que quieras sin tener que esconderte. 

Fácil.
Todo será más fácil si no piensas en mí, ni recuerdas todos los momentos que vivimos juntos. 

Fácil. 
Será más fácil si a aquel a quien prometiste pasar toda la vida juntos simplemente desaparece, para que te sientas "libre". 

Fácil. 
Será más fácil escuchar las mismas palabras que alguna vez te dije pero de otra voz si yo apago la mía. 

Fácil. 
Podrás seguir yendo a esos lugares en los que fuimos tan felices sin remordimiento, sin pensar que podría llegar y me podría sentir mal. 

Muy fácil. 
Para que no te preocupes por preguntar si iré a tal o cual lugar para saber si vas con el, no te apures, no iré a ninguna parte. 

Facilísimo. 
Para que puedas reescribir tus planes, ya que al parecer perdiste la fe en los nuestros hace meses. 

Sencillo.
No te preocupes por lo que digan los demás. Haz lo que te haga feliz, vive tu nueva emoción sin que te importe lo que digan los demás, así como alguna vez lo hiciste conmigo. 


Te la pondré muy fácil ahora, disfrútalo. Te amo tanto que es lo menos que puedo hacer. 

20170909

Mictlán

¿Bajé del cielo para hacerte feliz
o vengo de Mictlán para atormentarte por siempre?

Soy esa brisa matinal que iluminará tus días
o ese huracán que te destruirá hasta los cimientos.

Soy el agua que, saciará tu sed en días difíciles
o que te rodeará hasta ahogarte lentamente.

Soy ese fuego que calentó tus frías y vacías noches
y que te puede quemar al menor descuido.

Soy esa luz que cuando se va te deja a oscuras
soy ese suspiro que te quita el aliento
soy esa calma que te paraliza
soy ese amor, que te puede matar.

Soy vida y muerte, soy paz y tormento
soy tierra, agua, viento y fuego.

Tu más dulce sueño o tu infame pesadilla
soy tu mejor logro o tu peor fracaso
soy esa foto que te hizo reír
y que ahora solo te hace llorar.

Sígueme describiendo, soy lo que tú quieras
sígueme pensando, sufre a tu manera.
sígueme buscando, no me encontrarás
y por más que intentes, no me tocarás.

Sabes de antemano que eres un cobarde, 
hagas lo que hagas, no podrás odiarme
habitaré en ti por un largo tiempo
y solamente tú puedes evitar tu sufrimiento.

20170908

Si tan solo tuviera [Draft]


Tanto que hacer, tanto que cambiar
conquistar a la luna y encontrar la paz
terminar con la guerra y regalar felicidad
pero tengo un deseo, solo uno no'más

Ni acabar con el dengue o el peligro nuclear
desarmar a Corea ni a Siria restaurar
vivir en un castillo, ni en las nubes navegar
solo quiero una cosa, muy sencilla en realidad

No quiero vida eterna, no sin ella, ¿qué mas da?
mucho menos ser Batman, o con Camus platicar
tampoco mil talentos, ni ser de alta sociedad
me conformo con poco, no necesito más.

Si tan solo tuviera un deseo y nada más
no quisiera dinero, mucho menos paz mundial
tampoco ser Maluma, ni J Balvin ni Chayanne
solo quiero con ella, volver a bailar.

Dar [Draft]

Las mañanas son hermosas
agradezco al sol por ellas
y las olas imponentes
me recuerdan tu belleza

Por las tardes, mientras corro
siento el viento entre mis cejas
y en las nubes vespertinas
solo puedo ver tu ausencia

Y recuerdo esos momentos
cuando todo yo te daba
bueno todo, casi todo
lo poco que en mi quedaba

Y recuerdo aquellas risas
y esas tardes en mi cama
hablando hasta por los codos
aunque no quedaba nada

Por las noches solo pienso
¿cómo fue que perdí todo?
me duele no haberte dado
todo lo que yo planeaba

Ya tarde en la madrugada
solo y sin poder dormir
en mi mente, una pregunta
¿podré yo vivir sin ti?

True love is a love of giving, not a love of receiving.

20170907

Bendícela. [Draft]

A ti que siempre has estado
en las buenas y en las malas
tu que siempre me has cuidado
y jamás me has dado la espalda

Hoy no vengo a pedir por mi
hoy quiero pedir por ella
por que estés siempre al costado
de quien fue una vez mi estrella

Bendícela
porque no merece menos
porque a su lado aprendí
lo que es el amor sincero

Bendícela
porque sabes que es muy buena
solo tu sabes que siente
por favor, no te alejes de ella

Bendícela
y perdona el haberle hecho daño
todavía no se quien soy
todavía me estoy buscando

Y a pesar de tantos errores
tantas lágrimas y palabras
mi ruego es algo muy simple,
Bendícela, por favor. 

20170904

Adiós.

Son muchas cosas. Demasiadas. Tantas que no las puedo ordenar. Todas duelen, pero unas lastiman más que otras. Lo bueno que pronto va a terminar.

Si, llevo más tiempo del que me gustaría deprimido, quizá años. Si, cambié mucho, me fui convirtiendo en una persona distinta, si. Lo lamento mucho, me duele demasiado, básicamente porque aun no entiendo el porqué. A pesar de todo esto, a pesar de todo todo todo, no creo merecerme esto. De verdad que no. ¿Tanto daño hice?

No sé si es la burla, el desprecio, la facilidad, la poca memoria, la falta de sentido común, de respeto, la desfachatez, el dolo, la cobardía, no sé. Yo también tuve muchas ganas de irme antes, yo también me harté de que no cambiaran algunas cosas, durante meses. ¿Costa Rica, tan rápido se olvidó? La única diferencia es que yo nunca me fui, ni busqué razones para irme. Mi problema es que cuando yo creo en algo, entre más razones me tope para irme, más razones buscaré para quedarme. Y eso fue lo que hice. Así soy. Que tonto. Me comí totalmente esa historia del hilo rojo que tanto me repitieron.

Un ángel se cruzó en mi camino para ayudarme, un ángel que había sufrido lo mismo que yo. Desde que nos conocimos, supo lo que yo estaba viviendo y me ayudó, me dio ánimos, por un momento me devolvió las ganas de seguir, de hacer las cosas por mí, de curarme, de arreglarme. Agradezco a la vida que me lo haya puesto en el camino, y espero que siga haciendo eso a donde quiera que vaya. 

Ya nada de eso importa, y al parecer nunca importó. Y duele. Lo bueno que todo tiene solución.

Me voy, pero aquí estaré, rondando. Andaré como ausente, caminando sin ver a nadie y sin ser visto, como un fantasma. Me voy porque será lo mejor. Me voy porque ya nada importa. Ya no quiero que importe. 

Si las leyendas son ciertas, después de un rato seré feliz y ya no me agobiarán éstas preocupaciones, y eventualmente volveré a ver a todas las personas que quiero y que han formado parte de mi vida.

Afortunadamente, después de esto, no volveré a escribir más del tema.


Adiós. 

20170901

¿Qué será?

Esa sensación extraña en el vientre que te paraliza, que no te deja pensar. Ese horrible sentimiento que sale de tus entrañas y que poco a poco va recorriendo todo tu cuerpo, tus piernas, tus brazos, tus dedos, tu cuello y finalmente se estanca en tu cabeza. Ya que llega a tu cabeza, empieza la fiesta.

Comienza a hacerte dudar. Carcome poco a poco los vagos pensamientos positivos que tienes acerca de todo lo poco (en tu pobre juicio) que te rodea, y los va haciendo pedazos. En ese momento, ya estás en sus garras, y es difícil liberarse. Dudas, dudas y más dudas. ¿Estás haciendo lo correcto? ¿Y si no sale como lo esperas? ¿Y si, como siempre, comienza a funcionar todo y al final se vuelve a reventar? ¿Y si lo que piensas no es lo que deberías de hacer? ¿Si todos los instintos que has tenido en tu vida, están mal? ¿Tienes al menos idea de lo que estás haciendo, y para qué estás aquí?

Esa es su única función: paralizarte. Requiere que estés estático, pensando únicamente en eso que no te deja seguir, que no te deja moverte, que no te deja pensar con claridad, con tranquilidad. Necesita que estés quieto para poder dominarte, someterte.

Sabes a donde tienes que ir, sabes que tienes que hacer, pero no lo haces. Sabes que te tienes que mover, que, si tienes que cambiar algo debes de empezar ya, y aún así no haces nada. Te quedas estancado en el pasado y dudando del futuro, sin vivir el presente. Estancado en lo que hiciste, en "lo que provocaste", te flagelas pensando que no mereces esto, y tratas de explicarte qué fue lo que te trajo aquí, a este momento, en donde estás solo.

Solo, y para colmo, no te caes bien. No te soportas. A fin de cuentas, te conoces (o eso crees), sabes que piensas una cosa y haces otra, y eso te molesta. Te molesta ser así. Tus pensamientos están tristes porque no les haces caso, y al mismo tiempo estás enojado por tus acciones que no corresponden a ellos, y encima de todo, ni siquiera te gusta cómo te ves. Quizá no te odias, pero queda claro que no te amas, que no te respetas, que no te cuidas, y no lo haces porque no te soportas. Y al final de cuentas, eso y odiarse es lo mismo, aunque no lo aceptes. 

Comienzas a mostrar primeros signos de mejoría. “No soy una mala persona”, te repites. Enumeras las pocas virtudes que, a tu parecer, tuviste alguna vez. Y por un momento, suenas convencido. Pero esa quimera no va a permitirte hacer eso, y de nuevo te ataca. - “Si fueras una buena persona, entonces, ¿porqué estas así? ¿ya se te olvidó el daño que has provocado?” -  Y vuelves a dudar. Se repite el ciclo. buscas en todos los rincones de tu memoria esa lista interminable de incongruencias que acumulas, y dudas.  De nuevo te vencieron.

Seguirás así, 5, 10, 60, 90 minutos. Y cuando vuelvas a mostrar mejoría, te atacará de nuevo. Así estés leyendo un libro, lavando los trastes, arreglando tu ropa, ese monstruo no descansa. Sigue ahí, pegado en tu cerebro, cual vil rémora. Como una sanguijuela que se alimenta con tus ganas de salir adelante.

En algún momento dormirá, y pensarás que todo está bien, que tienes todo lo necesario para salir adelante, que todos nos equivocamos, que nuestros errores cuestan y a veces mucho más de lo que quisiéramos, pero sabes que a fin de cuentas mañana saldrá el sol y tendrás la oportunidad de mejorar. Piensas un poco, y te das cuenta que, a pesar de saber eso, no has visto el sol en todo el día. Y vuelves a caer. Te vencieron de nuevo.

Te cansas de darle vuelta a lo mismo, pero tienes mucha tela de donde cortar. Y después de andar por las ramas, llegas a las que crees son las bases de tu conflicto. Tratas de encontrar la madre, la causa raíz de todo esto. Tienes un pequeño momento de lucidez, y al parecer obtienes la respuesta: nadie confía en ti ahora. Ni siquiera tú mismo. No lo puedes creer, pero así es. Intentas asimilar que, si nadie confía en ti, no es gratis. Has hecho todo lo que tuviste a tu alcance para decepcionar a todas y cada una de las personas que alguna vez confiaron en ti. Te duele mucho. Volviste a perder.

La realidad es cruda, y prefieres mejor volver a andar por las ramas. Vuelves al ciclo vicioso de recordar los problemas periféricos. A fin de cuentas, es tu manera de no aceptar la responsabilidad que tienes. Es tratar de responsabilizar a alguien que no eres tú, porque tú eres bueno, y siempre lo fuiste, aunque sabes que eso no es del todo cierto. Y entonces te vuelves a flagelar con tus errores, con todo lo que pudiste hacer y no hiciste, con lo que te pudieron ayudar a hacer y no quisieron. Dentro de todo no eres irresponsable, y te gusta sentirte mal, así que de nuevo aceptas toda la culpa. Ya tocaste fondo, pero hacer todo esto parece hacer aún más largo el camino cuesta arriba, y no solo más largo, sino más difícil de escalar. Sigues perdiendo.

Sabes que, para salir de esto, únicamente cuentas contigo mismo, y entonces recuerdas que no te soportas. Tienes al peor compañero de equipo, y tristemente, no lo puedes cambiar. Y, para colmo, nadie confía en ti. Nadie. No lo olvides.

Tratas de hablar con alguien que te ayude a devolver la confianza. Al estar tanto tiempo desconectado de todo, te das cuenta que en tu ausencia mental la vida ha seguido su curso. Gente que apreciabas fallece, gente que estimas se enferma. Saber que tus problemas parecen más pequeños que eso te hace sentir aún más miserable, más débil, más cobarde. - ¿Qué fue de esa persona que alguna vez fui? - Te preguntas. Y no encuentras la respuesta, y te duele. Continúas perdiendo.

Sales a caminar. No toleras estar donde estás, donde comenzó tu declive mental, donde provocaste todo lo que te aqueja ahora. Miras a la gente, miras a los árboles, los perros, los camiones. Nada parece tener sentido. No disfrutas la oscuridad de la noche, no disfrutas nada. No disfrutas ni tu propia compañía, y no entiendes la razón.

Llevas días así. Parece que esto no tiene fin. Con el pasar del tiempo, te das cuenta que podrías pasar el resto de tu vida como estás. Tienes otro momento de lucidez, y te das cuenta que no vas a poder derrotar a esa quimera, no sin hacer nada. Tienes que aprender a vivir con esto, con esa intranquilidad. Tienes que derrotarla en un terreno donde ella no pueda atacarte, y ese terreno es la vida. Ahora tú no estás viviendo, solo existes.

¿Cuántos días has desperdiciado solo existiendo? Recuerdas a ese amigo que falleció, recuerdas a ese miembro de tu familia que está enfermo. ¿Qué no darían ellos por tener lo que tú tienes y que no quieres ver? Te sientes más miserable, pero te comienza a dar coraje. Vaya, al parecer estás despertando.

Recuerdas esas cosas que, cuando las hacías, te llenaban de satisfacción. Te dan ganas de volverlas a hacer, pero tienes miedo. Recuerdas que estás solo y que ya nadie confía en ti. Nadie. Lloras un poco. No tanto como en días pasados, pero lo vuelves a hacer. Te da un respiro. Vuelve la tranquilidad a tu mente, aunque sea momentáneamente. Sigues teniendo miedo, pero sabes que con miedo nunca vas a salir adelante, así que tomas ese coraje y lo empujas al fondo de tu cabeza para que ahí se quede por un rato.  Parece que funciona.

Estás tan podrido que no sabes por donde comenzar a sanarte. Antes, lo único que tenías bueno en tu vida era un brazo, el izquierdo. Cuando te preguntaban como estabas, volteabas los ojos a tu brazo y pensabas que estaba bien, que no podías estar mejor - Mira, mi brazo, ¿cómo se ve? – decías. Te cortaron el brazo, te obligaste a ver el resto de ti, y que gran sorpresa te llevaste. Estás peor de lo que pudiste haber pensado.

Hoy tengo miedo de salir otra vez,
Tengo miedo de volver a caer,
Me dan miedo las mentiras, ya no tengo más fe,
Tengo miedo de volver a creer.


Por un momento parece que ya te cansaste de sentirte mal, de sentirte miserable. Te das cuenta que la única manera que tienes de deshacerte de esa lápida que estás cargando, es arrastrándola, todos los días un poco, para que se vaya desgastando. No la puedes romper, no tienes un martillo y recuerda que solo tienes un brazo. Vela desgastando poco a poco, poco a poco. Tienes que ser paciente y perseverante por primera vez en tu vida. Te comienzas a enojar un poco más, te enojas contigo. El coraje va creciendo. No estás enojado con la vida, estás enojado contigo. No reprimas ese enojo, déjalo salir, déjalo que fluya...

¡Levántate, chingada madre! Hazlo por ti, por primera vez en tu puta vida. No eres un pendejo, ¿no te has cansado aún? ¡Sal, párate, ríete de nuevo, VIVE! Solo tú puedes curarte. Deja de vivir de tus recuerdos, de lo que pudo ser y no fue. ¡SUPÉRALO! Deja de actuar como un niño. Recuerda quien quieres ser, y actúa en consecuencia de ello. Vence tus miedos, manda a la verga tus vicios, tus demonios, tus culpas, POR FAVOR. Sabes que es lo que tienes que hacer, ahora párate y HAZLO. Deja de desperdiciar días. Valora que entre tanta oscuridad ya has visto destellos de luz, SÍGUELOS. ¿Vas a seguir triste? Claro que si, pero no por eso tienes que dejar de luchar, de moverte. Sabes de lo que eres capaz. Si te has esforzado tanto en destruirte -y lo has hecho muy bien- ¿por qué no ahora te enfocas en ser mejor que nunca? No seas cobarde. Es normal que tengas miedo, es natural, el miedo nos ayuda a estar más despiertos, más atentos, más vivos, APROVÉCHALO. Rompe tus cadenas, perdona tus culpas y aprende a convivir con ellas. 

Te sientes mejor. Sólo un poco. Aceptas tu realidad, pero no estás conforme con ella. Cámbiala, un día a la vez. Vuelve a creer en ti. Vuelve a tener fe. Recuerda que no estás solo, únicamente te sientes así. Sorprende a la vida, sorpréndete a ti. Deja de preocuparte por lo que no puedes controlar ya, libérate. Te lo mereces, aunque a veces no lo creas. Si, te equivocaste muchas veces, pero ya aprendiste, y solo así se aprende. Bendice que tienes esta oportunidad de empezar de cero, aprovéchala. No dejes espacio en tu corazón para el rencor y la rabia, perdona y perdónate. Demuéstrate de lo que eres capaz. Sé la mejor versión de ti, ya sabes tus fallas, ya sabes lo que tienes que repetir y lo que tienes que olvidar. 


Todo va a estar bien.  

20170823

Carta de media noche.

Dios:

Hola. Perdón por molestarte de nuevo. Se que últimamente he hablado mucho contigo, quizá tratando de compensar todo ese tiempo en el que me alejé de Ti.

¿Qué te puedo decir, que no te haya dicho antes? En estos días he tenido mucho tiempo para pensar, pensar y repensar todo lo que ha ocurrido en el pasado reciente de mi vida.

Realmente no tengo nada que reclamar. Por un lado, te agradezco que me ayudaras a sacudirme la cabeza para que por fin pudiera dar el peso real a todos mis miedos, a todas mis inseguridades, mis incongruencias, todo lo que estaba haciendo mal en la vida en todos los aspectos. Yo creo que, de otra manera, nunca me hubiera dado cuenta y no sé que hubiera pasado conmigo. Gracias por ayudarme a replantearme -literalmente- todo lo que he hecho hasta ahora en mi vida, gracias por ayudarme a dejar de justificar mis pésimos comportamientos con pretextos que, en retrospectiva, son sumamente estúpidos.

Me conoces, y sabes que nunca he querido lastimar a nadie, mucho menos a aquellas personas para las que soy importante en su vida. Por otro lado, sabes que, al vivir sumergido en un pozo de soberbia y altanería en donde me creía sabedor de todos los porqués, lastimé, sin querer, a estas personas; y solo tú sabes cuánto me duele eso. Si lastimar a propósito a alguien genera culpa, ya sabes cómo me siento por haber lastimado a personas sin haber querido hacerlo.  

Gracias por enseñarme, finalmente, que, consciente o no, tarde o temprano las consecuencias de tus acciones te alcanzan. No importa cuando trates de alargar las cosas. Y tampoco importa si fueron a propósito o no. Créeme que ahora estoy mucho más despierto y atento no solo a mis pensamientos, sino a que mis acciones sean congruentes con ellos.

Entre más pienso las cosas, más me doy cuenta de lo valiosas que son las lecciones que me estás enseñando. Y créeme que estoy tomando notas, no solo para no volverlas a hacer, sino para entender por qué las hice, comprender mi retorcida mente y eliminar por completo la posibilidad de volverlo a hacer, consciente o inconscientemente.

He tratado de digerir las cosas lo mejor posible, y me ha costado, pero lo estoy haciendo. Solo hay un pequeño detalle que no termino de entender. Quizá es mi soberbia otra vez la que está hablando, mi ansiedad, mi necesidad de comprender todas las cosas y acomodarlas en mi mente de tal manera que hagan sentido, pero, ¿Cuánto tiempo más voy a estar así? Tú lo sabes, ahora me doy cuenta que en realidad nunca había sentido lo que estoy sintiendo ahora, mucho menos con esta intensidad. ¿Cuánto más va a durar esto?

¿Cuánto tiempo más voy a tener esta necesidad imperiosa de ir al mar para saber que sigue estando ahí, sigue siendo azul e igual de majestuoso que cuando me fui, y al mismo tiempo tener pánico de darme cuenta que sus aguas ya no me bañaran con la misma calidez con la que alguna vez lo hicieron?

¿Cuánto tiempo más seguiré encerrado, muriéndome por saber si el sol sigue brillando en el cielo, y al mismo tiempo tener miedo de que esté nublado y nunca más lo pueda ver?

Y no, no quiero que, si el sol y el mar no son para mí, no sean para nadie. No quiero eso. Yo sé que, si he de volverme a bañar en las aguas del mar y a sentir la calidez del sol, Tú acomodarás las cosas para que eso vuelva a pasar, solo Tú, porque Tú fuiste el que nos unió en su momento. Un milagro fue lo que nos unió, y un milagro es lo único que nos puede volver a juntar, ya lo sé.

No pienses que estoy abusando de tu confianza, porque ahora me doy cuenta que siempre has estado conmigo, que nunca me has abandonado y que, cada día, me enseñas algo nuevo para que pueda ser, finalmente, la persona que quiero ser; pero quiero pedirte algo. Bueno, en realidad son tres pequeñas cosas: Quiero que el mar sea más majestuoso, poderoso e imponente que nunca, y quiero que el sol sea el más brillante y más cálido que nunca haya visto jamás la humanidad, y que ninguna nube se atreva a si quiera intentar cubrirlo.

Y la última, solo quiero, quiero que me ayudes a... si es así tu voluntad, aprender a vivir sin ellos. 

Amén. 

Ojalá que la luna pueda salir sin ti.

20170726

En esta cama.

Bien dicen que del tamaño de tus sueños serán tus logros. Llegué aquí pensando haber encontrado ese tálamo en el que siempre nos imaginé, y lo terminé convirtiendo en mi lecho de muerte.

Aquí fue donde pulí los detalles del resto de nuestros días juntos, de nuestras vidas. Aquí fue donde terminé de tejer esos hilos que se convertirían en el manto que le daría felicidad y calor por siempre. Aquí fue donde descubrí algo que nunca en la vida había sentido.

Poco a poco me fui perdiendo en mis sueños. Por andar soñando tanto y tan bonito, olvidé  que llevaba años herido y enfermo de algo que no sabía lo que era (porque al parecer, lo ocultaba muy bien). Estos demonios que por años me persiguieron, y que - aunque de vez en cuando me alcanzaban, nunca me habían tumbado- ahora si lo lograron. Y me tumbaron cabrón. Me tumbaron a mi, tumbaron mis sueños y, lo que mas me duele en el alma, la lastimaron a ella.

Por meses esos demonios hicieron lo que quisieron con mi mente, con mi cabeza, con mis actos, con mi raciocinio, convirtiéndome en alguien que desconozco totalmente. Afortunadamente, lograron su cometido y me aniquilaron. Me dejaron postrado aquí, en esta cama, sintiéndome solo, vacío, sin ilusiones, sin alma, sin fe, sin nada. 

Y es de esta cama de la que me estoy levantando. Dejaré que se pudra aquí esa persona que se cansó de no cumplir promesas, que creía saber amar, lleno de miedos, inseguridades, lleno de dudas, lleno de soberbia, tan lleno de tanta mierda, y a la vez tan vacío. 

Gracias le doy a esta cama por demostrarme que soy mucho más frágil y tonto de lo que siempre creí. Gracias por dejar que me alcanzaran mis demonios para poder reconocerlos, verlos cara a cara, dejar que me asfixiaran viéndome a los ojos y acabaran conmigo. Gracias por hacerme sentir tan mal, tan miserable; porque para saber disfrutar de la victoria, hay que perder, llorar y berrear de vez en cuando. 

Gracias por todo, pero me tengo que ir. Bien dicen que hay que irse para poder volver, y el día que vuelva, aunque sea de lejitos a saludar, te prometo que no me vas a reconocer. 

Gracias. Gracias por salvarme la vida.