Tiempo

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Tiempo para olvidar, tiempo para recordar. Tiempo para vivir, tiempo para actuar. Tiempo para dudar, tiempo para pensar. 

El tiempo no es lo mismo para ti que para mí. Estamos en tiempos distintos, en momentos distintos, en lugares distintos. No me duele no estar en el mismo lugar que tú tanto como me duele el no estar los dos en el mismo tiempo.

No es personal, pero no me gusta decir las cosas dos veces. No por orgulloso, sino por respetuoso. Si cuando pregunté la primera vez no te pude convencer, no lo voy lograr hacer una segunda o una tercera. Un "no" para mi es simplemente un "no" y lo respeto. 

La gran ventaja que tiene el tiempo es que es nuestro. Es tuyo, es mío. Lo puedes modificar, lo puedes revivir, lo puedes detener, lo puedes adelantar. Lo puedes olvidar.

Tiempo. Quisiera tener el mismo tiempo que tú, pero no. No me puedo atrasar más y tú no lo quieres adelantar. Esto se termina no por ti, no por mí, sino por nuestra negativa de ajustar nuestros tiempos. 

Quizá en unos años volteemos y veamos que nada pasó, que fue la mejor decisión; o quizá veamos que realmente debimos de habernos ajustado a lo que soñé pero que no quieres vivir. 

Tendrás tiempo para meditarlo, tiempo para (como dijera José José) ver si me quieres o me olvidas. Yo, yo ya no tengo tiempo para esperar.

Gracias.

Perdón.

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Intenté entrar de nuevo en tu vida, demostrarte que soy mucho mejor de lo que alguna vez fui contigo, pero no me diste entrada. Perdón.

Perdón por tener la esperanza de que podríamos ser, mucho más felices de lo que algún día fuimos antes de que la locura y el desenfreno de mi corta edad eclipsaran ese amor tan bello y puro que nos teníamos. 

Perdón por pensar que, al fin, tenía lo necesarío para hacerte feliz, para hacerte sentir plena, amada, deseada, mimada y valorada.

Hablan más las actitudes que las palabras, por lo que me retiro humildemente con la tarea incumplida de poderte volver a hacer sentir mariposas en el estómago, justo como cuando me diste el primer beso.

Y finalmente perdón, porque bien dicen que el primer amor nunca se olvida, y pues creo que nunca te podré olvidar. Ni siquiera quiero hacerlo.

Perdón, neta perdón.

22 de Febrero (Si la memoria no me es infiel)

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(Léase con esta canción de fondo )

13 años. Si fuera un perro de raza pequeña sería toda una vida; ahora que si fuera una tortuga marina sería mi infancia únicamente. No sé muchas cosas, de lo que si tengo certeza es que no soy perro ni tortuga, asi que 13 años si es una cantidad considerable de tiempo.

En 13 años hemos vivido muchas cosas, unas de las cuales nos orgullecemos, otras que preferíriamos olvidar pero que nos ayudaron a aprender, y a crecer. Y a pesar de esos 13 años, para mi, parece que fue ayer.

De nuevo me quedo sin palabras, y eso que no te estoy viendo. Cuando pensé que tenía que escribir esto me salieron tantas palabras que ahora parece se quedaron en el pasillo. 

Hablando de cosas un poco más personales, triste (o felizmente) he querido a algunas afortunadas mujeres (unas más que otras) y en contadas ocasiones, éstas tambien me han querido aunque sea un poquito. De lo que tengo certeza, es que, nadie, NADIE, me ha querido la mitad de lo que tú lo hiciste alguna vez.

Recuerdo tantas cosas que no pienso ventilar aquí (aunque creo que no leerás esto), y de entre todos esos recuerdos, lo que más me viene a la mente es que, cuando estuvimos juntos, realmente fui feliz. Feliz porque te quería y porque me querías y porque nos queríamos y porque lo sabíamos y porque nos lo demostrábamos, hasta que bueno, cometí esa tontería. Esa tontería que me costó 13 años y que, de alguna forma u otra, me tiene aquí.

¿Sabes? Esa noche, después de que nos vimos, me la pasé soñando contigo. Salías en muchas formas, en una misma imagen te repetías y repetías, no recuerdo que soñé, pero ahi estuviste. Sentí raro.

Termino escribiendo esto ya que, por alguna extraña razón, no ha habido oportunidad de contarle todo lo que siento a alguien, es tan complejo que no creo ni siquiera poder definirlo.

No sé muchas cosas, no se que va a pasar, no se si podré vencer esa lápida de 4745 días que existen entre nosotros, pero si estuviera seguro de que no vale la pena, creéme que no lo haría.

Lo único que se es que, quizá, todo lo que he estado buscando está justo donde lo dejé, ahí, en la luna.

La Catalana

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Conforme vas creciendo te das cuenta de que muchas cosas no son lo que habías creñido. De éstas, quizá la mas triste es darse cuenta que, muchas veces, el amor no es suficiente.

Contrario a lo que he escrito a lo largo de casi 7 años, ahora vengo a decir que no, algunas veces no basta el amor. No basta amar con todo tu ser a una persona, quererla, desearla, verla feliz, hacerla sonreír, pensarla, soñarla, vivirla. No basta. 

No bastan las lágrimas, ni las preguntas o palabras que traten de convencer. Asi es. Algunas veces así es, y estoy seguro que esa es una de las cosas que jamás voy poder lograr entender.

Te adoré por mucho tiempo
me hiciste mas fuerte, mas grande
conocí sensaciones que nunca imaginé experimentar
pude entender al fin todas esas canciones cursis y empalagosas
pero no.

Velé por ti, me preocupé más por ti que por mi
enfrenté mis peores miedos, rompí mis más cuadrados esquemas
por ti, por tu sonrisa, por tus besos.

Nunca había sido la mitad de lo feliz que fui contigo
a pesar de no estár (a veces) a tu lado, siempre estuviste conmigo
nunca había hablado tanto de alguien como lo hago de ti
y dudo mucho encontrar a alguien que sea la mitad de buena que tu
pero no.

Te voy a amar siempre, y se que tu nunca imaginaste amarme
te agradezco las risas, los sueños, los momentos, las miradas, los instantes
mis besos creeme, siempre van a saber a ti.

Perdóname, no se se como terminar de escribir esto
no me juzgues, tampoco se como terminar lo nuestro.