Tercer Shuffle. Bersuit - Mi Caramelo

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Carmen:

Aun recuerdo la primera vez que te vi. Llegaste en 4 de primaria, tus papas se habían mudado a la ciudad por cuestiones de trabajo. Y ahi estabas, parada enmedio del patio, con tu lonchera rosa buscando con quien tomar tu lunch. Desde ese momento tus ojos cafes y tus trenzas me embrujaron. No deje de amarte desde ese dia un solo instante, claro que en ese entonces no sabia que es el amor.
Nos hicimos mejores amigos, comíamos juntos todos los días, nos pasábamos las tareas, tu me iluminabas los mapas de la república mientras yo te explicaba como hacer divisiones con punto decimal. A veces, cuando no me equivocaba al pasarte las divisiones, nos ibamos atrás de los salones, recuerdo cuando me enseñaste el juego de la botella. No se de donde lo aprendiste, quizá de tu hermana mayor. Era todo tan tierno, te daba mucha risa como me ponía todo rojo cuando me dabas un beso en la mejilla. Nunca, nunca nunca, despues de eso, me han sudado tanto las manos como en esos momentos cuando la botella plástica de frutsi giraba. Ni siquiera el dia de mi boda.

Y así paso la primaria, la secundaria y llego la preparatoria. Diste un cambio espectacular de secundaria para prepa. Irte a la playa definitivamente te hizo muy bien. Yo te seguia viendo igual, pero tu ya eras un poco diferente conmigo. Tus amigos eran mas grandes, te gustaba irte de pinta con los chavos de universidad, no pelabas a nadie de la prepa. Eras definitivamente la mas guapa de todas. Todos los chavos me veian con envidia, pero despues de que te veian en el autocinema, casi siempre con un chavo distinto, sentían lástima por mi. Y yo seguí firme, nunca entendi porque hacías eso. Tus papás se divorciaron, y te mudaste a un pequeño departamento cerca de mi casa. Aun me veo afuera de tu depa esperando con ansias a que llegaras. Quizá esto nunca te lo dije, pero por ti comencé a fumar. El humo del cigarro hacía que el tiempo se pasara mas rapido, de paso me calentaba a las 11 de la noche esperando a que tu "amigo" en turno te llevara a tu casa.

No soporté mucho eso, y acabando la prepa me fui. Cuando te lo dije, yo esperaba que me dijeras que no, que me quedara contigo, que me necesitabas, pero no. Simplemente me dijiste que cuando me iba, que me deseabas suerte, y que cuando volviera te pasara a visitar. Me fui a estudiar arquitectura, y no volvi a Patlán en 5 años. Tuve muchos problemas en Támesis, desde que me alejé de ti, nunca mas pude estar a gusto conmigo mismo. En cada mujer que conocía buscaba la calidez de tu mirada, buscaba la suavidad de tus labios, buscaba tu embriagante perfume, buscaba tu dulce tono de voz, y nunca lo encontré. El ser tan indiferente hacia las mujeres me trajo mucho éxito con ellas, éxito que nunca pude disfrutar. Tanto éxito me trajo que me casé con la mas linda de la facultad de ciencias políticas, Lucía.
Volví a Patlán 5 años despues de haber huido, para avisarle a mis padres de mi compromiso y presentarles a Lucha. No pude resistir mucho, les pregunté por ti, me dijeron que eras mesera de un Vings. Pasé por ahi, no tuve el valor de entrar, y te vi, te vi por la ventana, con un uniforme rosa y un delantal blanco. Hermosa, radiente, espectacular, como aquella mañana de agosto que llegaste a mi escuela.
Dos meses después me casé, regresé a Támesis, trabajaba sin impulso, ni Lucía ni mis 4 cachetones crios me motivaban a salir, a seguir adelante. Había mañánas en las que me veía al espejo, antes de rasurarme, y no reconocia al tipo que estaba reflejado ahi. Nos divorciamos despues de 17 años de "matrimonio", y por el bien mio y de mi familia regresé a trabajar a Patlán.

Ya habían demolido el Vings en el que trabajabas la ultima vez que te habia visto, hace mas de 3 lustros. Caminbaba por el centro, el que tenía literalmente años de no caminar, y ahi estabas. De frente a mi. Te vi, me sonreiste como cuando te esperaba afuera de tu casa a las 11 de la noche fumando. Te platiqué de mi, de mi trabajo, de mi familia. Tu, no me contaste mucho de ti, salvo que habías estado "por aqui y por alla". Te invité a tomar un café, había tanto que queria contarte, platicarte, y quedamos de vernos al día siguiente. Nunca llegaste.

Al otro día me fui de Patlán a Bachilaguato, con mi hermana. Hoy tengo 68 años, tengo cáncer de pulmòn (causado por mas de 50 años de cigarro) y ya no puedo hablar. Cuando te dijeron que estaba prácticamente en mi lecho de muerte, viniste a verme. Ni mis hijos han venido. Y ahora que te vi, sigo pensando que fue una tontería alejarme de ti, una tontería permitirte que hicieras todo lo que hiciste, que volaras sin rumbo el papalote de tu vida. No se si llegue a mañana, el padre ya vino a darme los santos óleos, y mi único deseo, antes de morir, es, volver a jugar a la botella contigo.
Hasta siempre.

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