Ven, aquí estoy.

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Sólo tú. Sólo tus besos.
Nadie mas puede salvarme de seguir cayendo.

Sólo tú. Sólo tu aliento.
Sin ti, será inevitable que me pierda en un mar de lujuria sin alma, sin fondo, sin razón.

Sólo tú. Sólo tus ojos.
Los únicos que podrán entender lo mejor de mi y de mis cientos de defectos.

Sólo tú. Sólo tu calor.
Podrá exorcizar los demonios para convertirlos en ángeles llenos de amor.

Sólo tú. Sólo tus besos.
Podrán demostrarme que nada está perdido, que aún no es tarde, que podemos llegar a la eternidad juntos.

Sólo tú. Tú y sólo tú. ¿Dónde estás?