20120827

Inspiración Yaracuyana.


De nuevo te encontré. Ya había pasado algo de tiempo desde nuestro último encuentro. No tuve que buscarte mucho, en esta ocasión tú fuiste la que únicamente alzo la mano y yo mordí el anzuelo. Ya extrañaba pensar en ti, en lo que podemos ser y lo que vamos a hacer.

Te encontré ahí, flotando en la inmensidad del mar. Despistada, dubitativa, mirando el pasar de los instantes que se convierten en momentos, que se convierten en historias, que se convierten en vidas, que se convierten en recuerdos.

Otra vez pienso en ti y en tu cabello cuyo olor me dejará sin aliento. Nos imagino caminando de la mano buscándole una razón al corazón. Vuelvo a imaginar ese momento en que nuestros labios se conviertan en un sol que deslumbre al mismo cielo.

Es difícil ocultar cuando escribe el corazón, cuando la razón deja de tener sentido y los olores tienen color, y los sabores te ensordecen. Cuando lo imposible está alcance de tu mano, cuando escribes tus sueños, cuando te alejas de la realidad. Cuanto más me alejo de esta realidad, mas me acerco a ti. Más te siento, más te deseo.

Te imagino pensativa, sentada, esperando aquel momento en el que al fin ocurra lo inevitable, eso que tanto anhelamos. Te imagino suspirando de vez en vez, dándole tu aliento al viento y pidiéndole que reúna nuestros deseos de exhalar cerca de nuestras bocas.

Te pienso pensándome, te siento sintiéndome. Te encuentro buscándome, pero aun no me ves.

Prometo no hacer falsas promesas. Como siempre, no sé en qué va a terminar esta historia. Puede acabarse aquí, en estas simples letras que esperan que, al leerlas, sean esa chispa que encienda tus ganas de mí.


¿Serás tú?