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Carta de media noche.

Dios: Hola. Perdón por molestarte de nuevo. Se que últimamente he hablado mucho contigo, quizá tratando de compensar todo ese tiempo en el que me alejé de Ti. ¿Qué te puedo decir, que no te haya dicho antes? En estos días he tenido mucho tiempo para pensar, pensar y repensar todo lo que ha ocurrido en el pasado reciente de mi vida. Realmente no tengo nada que reclamar. Por un lado, te agradezco que me ayudaras a sacudirme la cabeza para que por fin pudiera dar el peso real a todos mis miedos, a todas mis inseguridades, mis incongruencias, todo lo que estaba haciendo mal en la vida en todos los aspectos. Yo creo que, de otra manera, nunca me hubiera dado cuenta y no sé que hubiera pasado conmigo. Gracias por ayudarme a replantearme -literalmente- todo lo que he hecho hasta ahora en mi vida, gracias por ayudarme a dejar de justificar mis pésimos comportamientos con pretextos que, en retrospectiva, son sumamente estúpidos. Me conoces, y sabes que nunca he querido lastimar...

En esta cama.

Bien dicen que del tamaño de tus sueños serán tus logros. Llegué aquí pensando haber encontrado ese tálamo en el que siempre nos imaginé, y lo terminé convirtiendo en mi lecho de muerte. Aquí fue donde pulí los detalles del resto de nuestros días juntos, de nuestras vidas. Aquí fue donde terminé de tejer esos hilos que se convertirían en el manto que le daría felicidad y calor por siempre. Aquí fue donde descubrí algo que nunca en la vida había sentido. Poco a poco me fui perdiendo en mis sueños. Por andar soñando tanto y tan bonito, olvidé  que llevaba años herido y enfermo de algo que no sabía lo que era (porque al parecer, lo ocultaba muy bien). Estos demonios que por años me persiguieron, y que - aunque de vez en cuando me alcanzaban, nunca me habían tumbado- ahora si lo lograron. Y me tumbaron cabrón. Me tumbaron a mi, tumbaron mis sueños y, lo que mas me duele en el alma, la lastimaron a ella. Por meses esos demonios hicieron lo que quisieron con m...

Tiempo

Tiempo para olvidar, tiempo para recordar. Tiempo para vivir, tiempo para actuar. Tiempo para dudar, tiempo para pensar.  El tiempo no es lo mismo para ti que para mí. Estamos en tiempos distintos, en momentos distintos, en lugares distintos. No me duele no estar en el mismo lugar que tú tanto como me duele el no estar los dos en el mismo tiempo. No es personal, pero no me gusta decir las cosas dos veces. No por orgulloso, sino por respetuoso. Si cuando pregunté la primera vez no te pude convencer, no lo voy lograr hacer una segunda o una tercera. Un "no" para mi es simplemente un "no" y lo respeto.  La gran ventaja que tiene el tiempo es que es nuestro. Es tuyo, es mío. Lo puedes modificar, lo puedes revivir, lo puedes detener, lo puedes adelantar. Lo puedes olvidar. Tiempo. Quisiera tener el mismo tiempo que tú, pero no. No me puedo atrasar más y tú no lo quieres adelantar. Esto se termina no por ti, no por mí, sino por nuestra negativa de ajustar...

Perdón.

Intenté entrar de nuevo en tu vida, demostrarte que soy mucho mejor de lo que alguna vez fui contigo, pero no me diste entrada. Perdón. Perdón por tener la esperanza de que podríamos ser, mucho más felices de lo que algún día fuimos antes de que la locura y el desenfreno de mi corta edad eclipsaran ese amor tan bello y puro que nos teníamos.  Perdón por pensar que, al fin, tenía lo necesarío para hacerte feliz, para hacerte sentir plena, amada, deseada, mimada y valorada. Hablan más las actitudes que las palabras, por lo que me retiro humildemente con la tarea incumplida de poderte volver a hacer sentir mariposas en el estómago, justo como cuando me diste el primer beso. Y finalmente perdón, porque bien dicen que el primer amor nunca se olvida, y pues creo que nunca te podré olvidar. Ni siquiera quiero hacerlo. Perdón, neta perdón.

22 de Febrero (Si la memoria no me es infiel)

(Léase con esta canción de fondo  ) 13 años. Si fuera un perro de raza pequeña sería toda una vida; ahora que si fuera una tortuga marina sería mi infancia únicamente. No sé muchas cosas, de lo que si tengo certeza es que no soy perro ni tortuga, asi que 13 años si es una cantidad considerable de tiempo. En 13 años hemos vivido muchas cosas, unas de las cuales nos orgullecemos, otras que preferíriamos olvidar pero que nos ayudaron a aprender, y a crecer. Y a pesar de esos 13 años, para mi, parece que fue ayer. De nuevo me quedo sin palabras, y eso que no te estoy viendo. Cuando pensé que tenía que escribir esto me salieron tantas palabras que ahora parece se quedaron en el pasillo.  Hablando de cosas un poco más personales, triste (o felizmente) he querido a algunas afortunadas mujeres (unas más que otras) y en contadas ocasiones, éstas tambien me han querido aunque sea un poquito. De lo que tengo certeza, es que, nadie, NADIE, me ha querido la mitad de lo qu...

La Catalana

Conforme vas creciendo te das cuenta de que muchas cosas no son lo que habías creído. De éstas, quizá la mas triste es darse cuenta que, muchas veces, el amor no es suficiente. Contrario a lo que he escrito a lo largo de casi 7 años, ahora vengo a decir que no, algunas veces no basta el amor. No basta amar con todo tu ser a una persona, quererla, desearla, verla feliz, hacerla sonreír, pensarla, soñarla, vivirla. No basta.  No bastan las lágrimas, ni las preguntas o palabras que traten de convencer. Asi es. Algunas veces así es, y estoy seguro que esa es una de las cosas que jamás voy poder lograr entender. Te adoré por mucho tiempo me hiciste mas fuerte, mas grande conocí sensaciones que nunca imaginé experimentar pude entender al fin todas esas canciones cursis y empalagosas pero no. Velé por ti, me preocupé más por ti que por mi enfrenté mis peores miedos, rompí mis más cuadrados esquemas por ti, por tu sonrisa, por tus besos. Nunca había sido la...

Eso quisiera.

Quisiera establecer tus diferencias ser tu sonrisa, la voz de tu silencio y el que en las noches te llene de alegría aquel que cierre con caricias nuevas todas tus heridas. Si, por un momento olvidé lo hermosa que eres. Había querido esconder la luz de tu sonrisa intentando reemplazarte, sustituirte, quizá hasta olvidarte. El besarte de nuevo fue como quitarle la pausa al tiempo desde aquella última vez que estuvimos juntos.  Volverte a abrazar, sentirte en mi regazo indefensa, pequeña, amorosa. Volver a llenarte de besos que te hacen sonreir, tocar tu cabello, recorrer tu perfil, sentir lo frio de tu nariz. Quisiera, echar el ancla en tu tiempo y ser el viento que guíe tu camino sin rumbo fijo desafiando al destino y navegar en el mar de tu cuerpo, día tras día. Ambos sabemos que lo nuestro es imposible. La vida nos puso en diferentes tiempos y espacios. Y a pesar de que buscamos diferentes cosas, en ese momento, cuando tu y yo estamos juntos y solos, en ese momento ...